jueves, 27 de febrero de 2014

CREO...



Creo que con ternura, un corazón sin vida puede volver a latir.
Que hay un lugar en el corazón donde habita la esperanza y es en ese lugar de nuestro corazón donde encontramos el calor necesario para sufragar noches solitarias de recuerdos y desengaños.
Que la "casualidad" nos une a seres que atienden y fertilizan nuestra esperanza.
Que no debemos poner limitaciones a los sueños por realizar.
Que nos han enseñado a dar y no sabemos recibir con generosidad.
Que la paciencia es la que mantiene la esperanza.
Que nunca es tarde para arrepentirse y pedir perdón.

Que al sentir una mirada... un corazón enamorado puede embriagarse.
Que sí... se puede aprender a confiar nuevamente.
Que yo no puedo enseñarte lo que no tengo... pero sí podemos intercambiar lo que sabemos.
Que hay que decir lo que se siente, hacer lo que se piense y dar lo que se tiene.
Que cuando un amigo se va es que ha realizado la función por la que estaba en nuestra vida.
Que la desconfianza nos hace no salir a la ventana para ver quién llama y respondemos "abriré mañana", para contestar lo mismo mañana.
Que es de sabios saber cuando hablar y cuando callar.
Que las palabras jamás se podrán recoger una vez que han salido de nuestra boca.
Que hay que pensar muy bien antes de hablar, calmarse cuando se esté airada o airado, resentido, y hablar sólo cuando se esté... en paz.
Creo que aún hay ESPERANZA...

Que si hacemos y vivimos de acuerdo con nuestro corazón...
Si damos lo mejor de nosotros cada instante de nuestra VIDA...
Si amamos desinteresadamente....
Si hacemos a los demás lo que nos gusta o deseamos que nos hagan a nosotros...

¡Este mundo en que vivimos puede cambiar!
Creo que la vida es HERMOSA... que nos llena de oportunidades para sentirnos felices de estar vivos.
Creo en los afectos, en la ternura, en LOS AMIGOS...
Creo que nunca es tarde para comenzar de nuevo... para hacer caminos, para lograr que todos vivamos dignamente y en PAZ...

TU ERES LUZ



Tú eres la luz de miles de estrellas perdidas en el universo, porque cuando Dios decidió mandarte al mundo no solo te dio el aliento de vida, si no también puso semillas de grandeza de amor, felicidad y éxito en tu corazón y nadie te lo puede quitar, solo tú puedes hacer realidad tu sueños.
Porque tus palabras profetizan tu futuro, si tú hablas éxito recibirás éxito y si tú hablas fracaso recibirás fracaso. Tú eres el arquitecto de tu vida, porque somos el producto de nuestros propios pensamientos, ¡atrévete y hecha el corazón por el frente que el cuerpo lo seguirá y lograrás lo que te propongas en la vida!

El dialogo interno es la base de tú personalidad y tus actos.
Esta afirmación la he escuchado innumerables veces y leído otras tantas, pero algo dentro de mí me decía que eso no era todo.
Faltaba una esencia en esos mensajes.
Y encontré la respuesta.
El camino más seguro para transformarte es ser. O sea, dialogar con tus sentimientos y definirlos. El tener una base emocional es la forma más segura de cambiar tu vida, tus acciones y tu destino.
He leído que repitiéndole palabras a tu inconsciente es el mejor camino. Que engañes a tu inconsciente y que por la repetición, te transformarías.
No estoy de acuerdo por una poderosa razón: lo que deseas, debe estar en lo más profundo de tu alma.
Tienes que empezar por el primer valor que le va a dar coherencia a tu vida, y que es laintegridad.
La integridad es mágica: te da seguridad automática, autodominio y una feroz confianza en ti mismo. Te hace audaz e invencible.
Aprende a decir la verdad siempre, en todo lo que hagas, y te quitarás el terrible peso de tener que enmascarar las cosas. Y el ser más importante eres tú. Si ha alguien no debes mentirle, es a ti mismo.
Comprendo que puedas tener dudas acerca de ti mismo. Pero autoengañarte es como tomarte pastillas contra la tos, siendo que tienes pulmonía.
No debes atacar los síntomas, sino las causas. Debes buscar en tu corazón y tú ser las respuestas. Y las recibirás.

CUANDO SE AMA


Cuando se ama
Decirle a alguien que le amas es algo que viene del corazón, el primer lugar que te hizo amarle, desde el principio. Es algo imposible de describir, nace con una mirada, crece al conocerse y se nutre de cada momento, cada palabra, cada mirada…
El amar a una persona es ser paciente y amable, no es ser celoso ni arrogante, ni orgulloso o agresivo. El amor no es ciego, sólo mira lo que realmente importa… aquello por lo que ha nacido en el primer lugar, a él no le importa ni el color ni el tamaño, si tiene pobreza o riqueza, obesidad o delgadez, atributos bonitos o feos, sólo importa lo que hay dentro… quien es esa persona en verdad.
El amor no es ciego, ni sordo, ni estúpido, de hecho mira más allá de lo que jamás dirá. Va más allá de uno y muestra quien de verdad somos a esa persona. Estar enamorados requiere ver a esa persona como de verdad es; amar es conocer todo lo bueno y malo y aun así quererle por quien es. El amor no es siempre color de rosa, porque no puedes tener amor sin dolor; el sacrificio es parte de lo que significa amar a alguien, ya que si no tienes disposición a sacrificarte por esa persona pues simplemente no la amas.
Amar es poder confiar el uno en el otro, saber que al igual recibiríamos una bala por esa persona, y que ésta también estará dispuesta a hacerlo; saber que sin importar que esa persona estará ahí contra viento y marea. Amar es hacer que lo imposible sea posible para que esa persona amada esté feliz.
Amar significa tener fuertes e inquebrantables sentimientos por un mejor amigo, familia o por la persona con quien estés en la relación romántica. El amor es un sentimiento que representa afecto infinito hacia la persona querida en tu corazón.

La voluntad de ganar



Si quieres algo tanto como para
salir y pelear por ello,
trabajar día y noche por ello,
renunciar a tu tiempo y tu paz y tu sueño por ello.
Si tan solo desearlo te hace
enloquecer tanto como para
nunca cansarte de ello,
te hace refrenarte de todas las otras cosas
deslumbrantes y baratas por ello.
Si la vida se ve vacía e inútil sin ello,
y todo lo que planeas y sueñas es sobre ello.
Si con gusto sudarás por ello,
te mortificas por ello, planeas por ello,
pierdes todo tu terror a Dios ó al hombre por ello.
Si simplemente irás tras esa cosa que quieres,
con toda tu capacidad,
fortaleza y sagacidad,
fe, esperanza y confianza, severa obstinación.
Si ni la fría pobreza, el hambre y estado demacrado,
ni la enfermedad ni el dolor del cuerpo o la mente
pueden apartarte de la cosa que quieres.
Si obsesionado y resuelto lo acosas y asedias,
¡lo conseguirás!

Las oportunidades en la vida



Muchas veces por no tomar riesgos dejamos pasar muchas cosas, entre ellas el amor, la familia, e incluso la iglesia; y todo porque ese día no nos apetece, tenemos pereza, o no tenemos tiempo…
Siempre existe una razón para dejar pasar las oportunidades que nos concede la vida:
Cuando conoces a una persona, te gusta pero no lo dices y piensas que ya llegará el momento de hablar con aquel ser… Pero un día cualquiera te das cuenta que ya no está disponible, le has visto con otra persona y te enojas porque no eres tú quien pasea de su brazo, porque ella se ve feliz y tú no. Tuviste la oportunidad y la perdiste, no todas las cosas giran en torno a nosotras, todo tiene su tiempo.
Cuando te ofrecen un trabajo pero no te gusta, es muy poco para ti o está lejos de tu casa. No lo piensas y lo dejas pasar, pero te está costando encontrar un trabajo para ti y tus hijos, o simplemente para que puedas vivir tú sola e independientemente. Recorres días completos y nada, no encuentras trabajo; vuelves a lo que ya habías visto, pero la plaza laboral que antes te ofrecieron ya ha sido ocupada. ¿Por qué no lo tomaste? Desde ese trabajo podías haber ampliado tus horizontes y quizás con algo en las manos tendrías una mejor oportunidad para ver otras cosas, pero no, has dejado escapar la oportunidad.
Cuando estás molesta con algún familiar y te duele mucho que no te reconozcan en nada: Te sientes poco querida por la familia, y en tu orgullo dañado no te sientes capaz de ir y mostrar amor a quien te está tratando mal. No tienes fuerzas para pagar con bien el mal, ¿pero cómo vamos hacer eso? Sería denigrante. Cuando te decides ir a ver tu familia ya no puedes, ha pasado tanto tiempo que en vez de acercarse a ti, se han alejado mucho más porque nunca estabas presente en los eventos importantes de la familia (fallecimientos, cumpleaños, fiestas, etc.) Ya es tarde, nadie está dispuesto a dejarse atropellar por ti, pues estás tan alto que difícilmente ves lo que está por debajo de ti. Has vuelto a dejar pasar la oportunidad de estar con tu familia y ser feliz con ellos.
Pasas y ves hermosas flores, el campo te muestra una gran variedad de cosas hermosas que son una bendición para los ojos, pero estás tan sumida en tus pensamientos, tan deprimida, tan amargada, que no te das cuenta de las maravillas que Dios te muestra. La próxima vez que vuelvas al campo las flores ya no estarán, los coloridos campos verdes se vuelve monótono y apagado porque llega el invierno; sólo verás soledad y tristezas en el paisaje y recordaras que pasaste por allí y no te paraste a respirar tanta belleza que Dios ha puesto ante tus ojos, has vuelto a dejar pasar la oportunidad.
Cuando tienes hijos, le dedicas tanto tiempo a trabajar, a estar con amigas, a salir de fiestas y disfrutar la vida, que cuando llegas a casa ya todos duermen, casi no los ves. Cuando te das cuenta están tan grandes que ya no los puedes controlar. Te has perdido unos buenos años de crecimiento donde los principios morales y de buena conducta son tan importantes que se te escapó de las manos. Hoy tus hijos tienen vida propia y te critican todo el tiempo por no haber estado. Has vuelto a dejar escapar la oportunidad de ver a tus hijos moldeados a tu manera.
No dejemos escapar los momentos que Dios nos regala en la vida, toma tu tiempo para todo, piensa lo que harás en la vida, no dejes escapar las cosas de tus manos. Las oportunidades muchas veces se presentan una sola vez en la vida, y si no tienes la sabiduría de verlo lo habrás perdido todo.

Dios nos da muchas oportunidades, pero eso no quiere decir que todo lo que deseemos estará siempre disponible. Así es en la vida, se nos presentan oportunidades y las dejamos ir, y cuando queremos remediarlo ya es demasiado tarde.

No hay que olvidar



No hay que olvidar qué sembraste a la hora de recoger los frutos de tu vida, nada es porque sí. La siembra siempre es voluntaria, la cosecha obligatoria.
Recuerda que infaliblemente recogemos aquello que hemos sembrado.
Si estamos sufriendo, es porque recogemos los frutos amargos de los errores que hemos sembrado en el pasado. Permanece alerta en lo que se refiere al momento presente.
Planta semillas de optimismo y de amor, para que el día de mañana puedas recoger frutos de alegría y de felicidad. Cada uno recoge exáctamente, lo que sembró.
"Si no te gusta lo que recibes, presta atención a lo que emites"

No abandones



No abandones las ansias,
de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer, en que las palabras
y las poesías, sí, pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase, nuestra esencia está intacta, somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
tú puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar,
porque sólo en sueños
puede ser libre el hombre.
Valora la belleza de las cosas simples.
Disfruta del pánico que te provoca,
tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti, en el futuro,
y encara la tarea,
con orgullo y sin miedo.

No permitas que la vida,
te pase sin haberla vivido.